
Imaginate estar cotizando una remera con un proveedor de tela y te pregunta "¿peinado o cardado?". Si no tenés del todo claro qué responder, no pasa nada — entender los tipos de algodón que se usan en indumentaria es uno de esos detalles técnicos que terminan definiendo cómo se siente la prenda en el cuerpo, cuánto dura y cuánto te sale producirla, y acá te los explicamos uno por uno.

Si alguna vez contactaste un taller o proveedor textil y te respondieron con algo como "nuestro mínimo es 100 unidades", probablemente te surgieron varias preguntas: ¿qué significa exactamente? ¿es negociable? ¿qué hago si necesito menos?

Una de las preguntas más frecuentes cuando alguien empieza a producir es: ¿por qué este taller no hace lo que necesito si "confecciona ropa"? La respuesta es simple: no todos los talleres hacen lo mismo. Y no es una cuestión de capacidad, es una cuestión de especialización.

Cuando alguien empieza a producir indumentaria, la primera pregunta suele ser: ¿cuánto me va a cobrar el taller?. El costo de confección es visible, concreto, fácil de comparar. Pero hay costos que no se ven hasta que ya es tarde. Dos de los más comunes tienen el mismo origen: llegar a producir sin una buena moldería y sin una buena ficha técnica.
